Hacía mucho tiempo que quería formar parte de un grupo de trabajo solidario, pero tenía solo una condición, (eso creía)…que fueran niños…
Pasó bastante tiempo y un día mí amiga Laura me dijo: “hay unas hermanitas que van con niños a misa y viven en el Matadero”. Me consiguió el teléfono y el día del NIÑO del año 2010 fuimos a llevar unos regalitos y a conocerlas… ¡jamás imagine lo que ese día significaría en mi vida!…
Les conté: _ soy Lic. en Psicología y que me gustaría ayudar en lo que necesiten_ , me llamaron enseguida y empecé yendo un día a la semana; todo era muy extraño al comienzo, era mi primera experiencia con religiosas, y yo no soy muy religiosa, es más, ante lo religioso, más vale soy desconfiada…
Pero, comenzaron a pasarme cosas raras, estaba triste o angustiada o deprimida, iba a la salita (salita que se llama Carlos Mujica…) estaba con los niños y con las Hermanas y volvía bien. Iba con 10 y volvía con 100…?!?
Un día vi la película “La Santa Cruz”, ahí me entere que los padres Pasionistas fueron los primeros en albergar a Las Madres de Plaza de Mayo en su Parroquia; comencé a preguntar cosas, a cuestionar, a averiguar; todas mis dudas y mis acosos caían fundamentalmente en una de las Hermanas: Gladys, y ella con su suavidad, su paciencia y su humildad me hizo conocer a un Dios, bueno, compasivo, que todo lo entiende, que todo perdona, que solo es amor, que tiene las puertas abiertas para todos; no ese Dios, al que había que tenerle miedo, que siempre estaba listo para castigar los pecados, implacable, severo, muchas veces cruel, injusto e incomprensible, que asusta y aleja.
Y así me fue integrando, fundiendo en su Proyecto “Dejen que los niños vengan a Mí”, un proyecto educativo e integral que junto con docentes y voluntarios tiene como finalidad: “sacar a los chicos de la calle”, brindando a 120 niños entre 3 y 13 años, durante toda la semana, la merienda, apoyo escolar, educación física, computación, música, canto, labores varias y atención/contención a los niños y a sus familias, (ese debería ser mi lugar de servicio, y lo es, pero como las Hermanas: estoy donde sea necesario).
El objetivo del proyecto es Ayudar a recuperar la dignidad de ser hijos de Dios…nada más ni nada menos, chiquito desafío; niños pobres, marginados, sin lugar en el sistema, con frío, con hambre, maltratados, sin atención; eslabones de una cadena histórica que parece no tener fin…
Decidimos, con las Hermanas, que el desafío seria cortar la cadena de la repetición, y que estamos dispuestas a lo que sea para darles a los pibes una opción diferente a la calle…, y luchar para que sean libres, para eso había…hay, que transformar un obstáculo gigante; detectamos que más de la mitad de nuestros niños, entre 8 y 11 años son ANALFABETOS, y otros tantos semianalfabetos, falla que proviene fundamentalmente de las escuelas a las que estos niños concurren formalmente y donde se debería tener como objetivo básico que los niños al terminar la primaria, lean, escriban y comprendan, pues de otra manera es imposible pasar a un nivel superior de educación, (a la escuela secundaria), y si esto no es posible estos niños estarán condenados a trabajos esclavos, prostitución, delincuencia o la cosificación en la mujer, donde tener muchos hijos es la única forma de conseguir algún tipo de consideración.
Esto no le es ajeno al sistema, pero nosotras no nos mantendremos ajenas, por el contrario, hacemos todo lo que podemos y casi diría, que lo que no podemos también, es un gran desafío, es el DESAFIO, pero parece que hay alguien… que no nos deja bajar los brazos, por el contrario nos enriquece y fortalece día a día.
Estos niños son el sentido de mi vida, y este sentido me lo compartieron las Hermanas, y las Hermanas me dieron sentido a mí…
En mis 56 años de vida es la primera vez que me dicen: “doy gracias a Dios por haberte puesto en nuestro camino” ó “damos gracias a Dios por el regalo de tu vida y tu vida compartida con los más pequeños…” Este amor, este reconocimiento desconocido en mi, comienza a hacerme pensar que Dios existe, y que está en ellas y yo con ellas.
Las Hermanas Pasionistas, son mi Pascua de cada día, de la oscuridad a la luz…de la muerte a la vida; en ellas se funde mi vocación de compromiso con los pobres y los desposeídos y mi ideología de que otro mundo es posible.
Las Hermanas siguen los caminos de Jesús y ese también es mi deseo.
Ahora voy dos veces en la semana, lo que gano en el barrio y con las Hermanas jamás lo ganare en el consultorio; no me es posible pensar mi vida sin ellas, y doy gracias Dios por llegar a mí de esta manera, la mejor.
Alejandra Primavera, Lic. en Psicología y Pasionista de corazón.