Apostolado en un Hospicio en Bosnia y Herzegovina

Ya han pasado más de diez años desde que mi colega, Anne Cunningham, y yo fuimos a vivir a Bosnia y Herzegovina. Fuimos en respuesta a la decisión tomada en la Asamblea General de la Provincia de San Pablo de la Cruz de salir al encuentro del sufriente en la ex Yugoslavia, que estaba por ese entonces estaba emergiendo de una cruda guerra civil. Sostenidas por el vínculo con el hospicio Sta. Gema de Leeds, nos embarcamos en el proyecto de abrir un hospicio de cuidados paliativos para enfermos incurables y terminales trabajando en conjunto con las autoridades de salud locales. Previo a esta iniciativa, no había acceso a medicina para el tratamiento del dolor, no había una filosofía de paliativos, ni hospicios para el cuidado de los sufrientes. La estrategia que adoptamos fue la de trabajar junto con profesionales bosnios, introduciéndolos a los principios del cuidado en los hospicios, apoyando su formación y brindando servicios gratuitos, que luego fueron absorbidos por las autoridades de salud locales. Nunca nos embarcamos en ningún proyecto sin un compromiso previo de que nuestras actividades luego serían continuadas como parte del sistema médico establecido. Esta aventura implicó crear una Organización No Gubernamental llamada ONG Hermanas de la Cruz y Pasión, registrada en Bosnia y Herzegovina. Somos un grupo pequeño, pero muy activo, que inicialmente me incluía a mí, a Sister Anne, Sanja Dopa y Dado Dzinovic. Trabajamos mucho en equipo. Nuestras oficinas son la cocina de Sanja y el auto de Dado, ya que pasamos mucho tiempo viajando entre Sarajevo y Tuzla. Todo nuestro dinero se reinvierte en nuestros servicios.

Desde entonces hemos colaborado en la construcción de un Sistema de Atención e Internación Domiciliaria en Sarajevo (ahora independiente y en función desde hace diez años) y un Hospicio, hoy parte de una institución médico-asistencial independiente, con subsidio del Estado. En la ciudad de Tuzla, como parte del Centro Clínico Universitario, hemos creado un Hospicio (2003), una Guardería (2004), un Centro Educativo (2005), y en los últimos años, un Hospicio para menores con enfermedades limitantes (mayo 2009). Muchos de estos servicios fueron los primeros de su tipo, no sólo dentro del país, sino también dentro de la ex Yugoslavia. Los centros de Tuzla hoy conforman un único departamento de cuidados paliativos para enfermos incurables y terminales dentro del Centro Clínico, a su vez vinculado con el Hospicio Sta. Gema de Leeds. No sólo brinda cuidado a enfermos vulnerables y terminales con cáncer sino que también provee educación in situ y formación en el trabajo de hospicio para personal médico, tanto a nivel nacional como para países limítrofes. Un servicio de Atención Domiciliaria está funcionando desde la Guardería, donde la gente recibe apoyo, además de medicina para el dolor, de modo gratuito.

Hemos sido apoyadas económicamente por la Provincia de San Pablo; los Misean Cara Irish Missionary Funds; esfuerzos generales de recaudación de fondos, donaciones privadas, y por pequeños organismos de financiación. No siempre es fácil conseguir fondos para un proyecto en el extranjero. Nos comprometimos a remodelar edificios en Tuzla, colaboramos usando el capital humano del centro clínico, formándolos desde la experiencia y así lograr mantener los costos a un mínimo.
Parte del trabajo de la ONG incluye organizar conferencias y talleres, otorgando apoyo al personal médico en una permanente capacitación y brindando prácticas profesionales en hospicios, como también capacitaciones llevadas a cabo por profesionales británicos. Hemos traducido textos claves al idioma local para un mayor entendimiento del tema, hemos establecido contactos que probablemente mejoren y fortalezcan vínculos y la sustentabilidad del proyecto, y en general construimos relaciones pro-activas de colaboración.

Mi apostolado allí me ha puesto en contacto con muchas buenas personas. El ethos del Hospicio implica una filosofía humana y compasiva que guarda una estrecha vinculación con el espíritu compasivo de nuestra Congregación para con el sufrimiento de las personas y el mundo. Abarca todas las denominaciones e invita a personal médico de buena voluntad. Colaborar con el sistema médico local, con las autoridades gubernamentales y el personal médico implicó desafíos y desilusiones, pero el proyecto parece haber crecido con su propia fuerza y energía en respuesta a la creciente necesidad de los enfermos terminales y sus familias. El hecho de que tantas personas estén recibiendo este cuidado tan necesario en momento de sufrimiento y muerte es realmente alentador.

En mayo abrimos nuestro primer hospicio para menores en el país. Como es el primero en la ex Yugoslavia, recibió gran cobertura por parte de los medios de comunicación nacionales e internacionales. El mismo cuenta con seis camas para que los padres se puedan acompañar a sus hijos. Esto es un gran beneficio en un país en el que hay una alta taza de desempleo y donde una enfermedad terminal de un hijo puede golpear duramente a una familia ya empobrecida. Hubo un palpable sentimiento de felicidad en la inauguración. El edificio que estaba deteriorado, fue remodelado y es ahora un espacio de calidez, color y acogida.

Para mi ha sido un privilegio y un regalo haber sido parte de este apostolado.